Competencias laborales y educativas basadas en normas de competencia” Compilado por Antonio Argüelles

El concepto de calidad en la educación alude a la valoración que hacen los individuos de lo que se les ofrece en el sistema educativo, el cual no se mejora únicamente actualizando recursos y capacitando docentes, sino que es importante también darle relevancia a los contenidos y los resultados, que deben dar al individuo la posibilidad de enfrentar las necesidades del entorno y contribuir al desarrollo social. El resultado del proceso educativo debe expresarse en cambios en el desempeño de los individuos, y estos cambios deben contribuir a su propio desarrollo y al desarrollo económico y social del país.

Se deben analizar dos factores que determinan los contenidos, uno es la débil relación entre el sector educativo y el productivo que no permite establecer las necesidades del uno respecto al otro de manera adecuada. El otro factor son los esquemas de aprendizaje y enseñanza que fragmentan el conocimiento y lo aíslan de las condiciones reales en que los contenidos y los objetivos son significativos.

Otro aspecto importante es el de los resultados que alude a “lo que se logra” con el proceso educativo y que lo que se busca con éste que la gente aprenda y que pueda hacer uso de eso que aprende para que se den cambios en su desempeño.

Los resultados del proceso educativo se ven afectados por dos aspectos, uno es el manejo fragmentado de los contenidos, que como ya se mencionó, no solo están desarticulados con las necesidades del entorno, sino que también están segmentados entre sí, lo que no permite un saber integrado. Y de otro lado está el sistema de evaluación que no contribuye a la retroalimentación del proceso siendo parte de él, sino que se limita a determinar la promoción o no del estudiante conservando la desarticulación de los contenidos.

Para construir una noción de competencia tendríamos que tener en cuenta las definiciones existentes que son muchas y desde variados enfoques, encontramos posturas lingüísticas, filosóficas, administrativas, psicológicas, entre otras. Lo que se pretende en este caso es que en una definición de competencia se pueda relacionar la problemática vigente del sistema educativo con un concepto que pueda ofrecer alternativas para superarla. De esto se desprende que toda definición de competencia debe contener dos características, centrarse en el desempeño y en las condiciones en que este es relevante lo que hace referencia a la posibilidad de que la educación tenga un impacto directo en la actuación de la gente y no solo en la acumulación del conocimiento, y que esta actuación responda a las características y las necesidades del entorno laboral.

Con estos elementos se construye una definición de competencia como “La expresión correcta de los recursos que pone en juego el individuo cuando lleva a cabo una actividad, y que pone énfasis en el uso o manejo que el sujeto debe hacer de lo que sabe” María del Carmen Malpica.

Este concepto de actividad hace referencia a un rol, un proyecto, una tarea, un comportamiento manual, entre otros. En esta definición se resalta el carácter de unidad que se le da al término pues cada uno de sus componentes de manera individual no es la competencia, es la convergencia de los mismos lo que le da sentido, límites y alcances. Además, esta noción aporta una manera distinta de establecer y abordar los propósitos educativos y lo que se espera como resultado de ellos.

En síntesis, las propiedades básicas de la competencia son (según María del Carmen Malpica.):

1. Que esté centrada en el desempeño

2. Que tenga en cuenta las condiciones bajo las cuales ese desempeño es

relevante

3. Que sea una unidad y punto de convergencia

4. Que favorezca el desarrollo de niveles mayores de autonomía.

Se considera que estas son las propiedades básicas pues centrar los resultados del aprendizaje en el desempeño implica proveer al estudiante de elementos del saber y del saber hacer, que a la vez que pueda diferenciarlos logre integrarlos para que su actuar responda a las necesidades del medio. Ello implica la diversificación de situaciones de aprendizaje y evaluación. La enseñanza debe conducir a experiencias de aprendizaje que permitan diseñar varios esquemas de solución.

El conjunto de elementos que convergen en una competencia no son propios de ella sino de la situación en que se aplican, por ello cada elemento por si solo no es relevante para la competencia, aunque sea importante en otros contextos, solo vistos como unidad se consideran competencia.

El concepto de autonomía alude a que el sujeto haga uso de lo que sabe poniéndolo en juego para mejorar su desempeño. Lo que es contrario a la idea de que el desempeño y la competencia se asocian a una tarea específica.

Es posible entonces afirmar que la educación basada en competencias se entiende como un énfasis en el dominio de lo aprendido y el resultado del aprendizaje.

SILVIA MORALES TOBÓN

Psicóloga T.P.#105923

Especialista en Gestión del Talento Humano y la Productividad

Candidata a Doctora en Psicología

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